El huésped (15)

Algunas noches, cuando el dolor del costado arrecia, coge a Fluzo, se lo pone encima de la tripa (encima del ovario) y le dice: “¡Araña, Fluzo, araña! ¡Rasga, abre, come! ¡Mastica!”.

Se imagina que, como el águila de Prometeo, Fluzo va a abrir un agujero en el vientre, va a escarbar hasta el ovario y lo va a devorar con su pico, perdón, con sus fauces.

Lo que se le olvida, por su cultura clásica es un poco superficial, es que a Prometeo el hígado le volvía a crecer por la noche, para que el águila volviera a tener alimento al día siguiente. (Qué cabrón, el Zeus).

Otra cosa que se le olvida es que Fluzo es un gato, y los gatos aceptan mal las instrucciones: en vez de arañar, rasgar, abrir, comer, masticar, Fluzo lo mira con indiferencia, le dedica un bostezo y se va a dormir al sofá que, este sí, está arañado, rasgado, abierto, comido, masticado.

Al final, dolor o no, consigue dormirse. Sueña con pájaros enormes y con unas manzanas doradas.

El edificio (23)

Como toda comunidad humana lo  bastante grande y lo bastante antigua, el edificio ha generado sus propios mitos y leyendas. Una de las más extendidas es la leyenda del piso vacío. Se cree (hay quien cree, algunas personas creen) que en el edificio hay una planta vacía, que no está conectada con ningún ascensor y que no aparece en ningún plano. No es una hipótesis imposible, porque la construcción del edificio fue, a partir de cierto punto, un proceso orgánico, como la muda de piel de una serpiente; pero es en cualquer caso una teoría imposible de comprobar. La única posibilidad de demostrar la existencia del piso vacío sería visitar una a una todas las plantas del edificio, midiendo el tiempo de subida entre una y otra; y harían falta tres vidas humanas para cumplir ese propósito. Mientras tanto, hay quien dice haber visitado la planta vacía, pero nadie les cree; tienen un brillo de locura en los ojos.

El edificio (22)

Muy pocas personas tienen acceso a los sótanos del edificio; solo las estrictamente necesarias. No se trata de una cuestión de seguridad: el edificio es inexpugnable, para derribarlo haría falta más explosivo del que se ha producido en el mundo desde que los chinos inventaron la pólvora. Se trata de algo simbólico: el edificio proyecta su sombra majestuosa sobre los cuatro confines de la tierra (o más, si hay más), como una muestra casi divina del poder humano; pero las plantas subterráneas (que son más de cuarenta, según cuentan los que las han conocido) están llenas de aceite de motor, vapor, charcos que es mejor no preguntarse lo que son, grandes máquinas que mueven los montacargas arriba y abajo, cuerpos sudados, cosas podridas, una enorme sala del tamaño de un piso entero llena de ordenadores con luces chispeantes, y miles de kilómetros de cable que si alguien los cortase nadie sabe lo que podría pasar. Dar libre acceso a los sótanos del edificio sería como mostrar los intestinos del emperador; y el emperador puede estar desnudo, pero no caga.

El huésped (14)

Para: Olga López Mariño
Asunto: Ovario

Hola, Olga!

Te debe sorprender que te escriba después de tanto tiempo no? A mí también me sorprende sobre todo después de cómo nos despedimos y de las cosas que me dijiste, cabrón, idiota, hijo de puta, esas cosas que me dijiste, te acuerdas?

Bueno, da igual, te escribo porque me ha pasado algo, o sea tengo algo, me han dicho, joder, me han descubierto que tengo un ovario. Tengo un ovario, eso es lo que te tenía que contar y por eso te escribo después de tanto tiempo. Me empezó a doler la tripa, o la tripa no, no era un dolor como cuando te has comido un plato demasiado grande de callos, da igual, me dolía la tripa, me hicieron pruebas, tengo un ovario.

Por eso te escribo, porque a pesar de cómo terminamos y de las cosas que me dijiste, cabrón, idiota, hijo de puta, todo eso, todavía sigues siendo probablemente la persona que mejor me conoce en este mundo.

Y por eso quería preguntarte, esto es lo que quería preguntarte, ¿tú crees que soy normal?

Y también, otra cosa, me da un poco de vergüenza pero aquí va. Cuando estábamos juntos, ¿me portaba bien? Quiero decir, en la cama y eso. ¿Rendía? ¿Tú te lo pasabas bien conmigo? ¿Me comportaba como un hombre? Sí, creo que eso es lo que quiero decir: ¿me comportaba con un hombre? ¿Tú tenías la sensación de estar en la cama con un hombre, o, no sé, con otra cosa?

No sé si me vas a contestar o no. Me muero de vergüenza. Pero es peor no preguntar, ¿no?

Un beso.

El edificio (21)

(Cuando llueve, la lluvia resbala por los cristales del edificio, uniéndose en gotas cada vez más grandes y aumentando su velocidad en la caída, de forma que por una parte el edificio llega a volverse casi transparente, como si lo hubiera envuelto un río o una interferencia cósmica, y por otra parte el agua de la lluvia que se ha ido acumulando, cuando llega a la altura del suelo, provoca una ola de varios metros de altura que arrasa personas, animales, coches, camiones, árboles, piedras, arena, y no arrasa otros edificios porque alrededor del edificio no hay otros edificios, como ya se ha dicho. Afortunadamente, en la región del edificio solo llueve una vez cada treinta y siete años, así que da tiempo a que la catástrofe se olvide y se recupere la convicción de que vivimos en el mejor de los mundos posibles).

El edificio (20)

El edificio tiene, por supuesto, todos los servicios necesarios integrados en su estructura. Hay un hospital cada cincuenta pisos; una escuela cada veinticinco; una universidad cada setenta y cinco. En ese sentido, el edificio es matemáticamente equitativo. Lo que pasa es que el edificio tiene forma cónica (por su altura casi se puede decir que tiene forma de aguja), y también que en los pisos más altos los apartamentos son más espaciosos y en ellos vive menos gente. Así que el hospital situado en la planta veintisiete está siempre abarrotado de gente (porque tiene que atender también a los visitantes externos, a los que los edificiarios culpan del colapso), mientras que el situado en la planta trescientos cincuenta y dos está casi siempre vacío, limpio, ordenado, disponible, y en el hilo musical suena una melodía relajante que da ganas de echarse a dormir allí mismo. (El compositor de la música que suena en el hilo musical del hospital de la planta trescientos cincuenta y dos vive en la planta trescientos cincuenta y tres; pero no creo que haya que sacar muchas conclusiones a partir de este dato).

El huésped (13)

1.- La gente lo mira raro por la calle.

1.1.- Él imagina que la gente lo mira raro por la calle.

1.2.- Él imagina que la gente lo mira raro por la calle, lo que hace que adopte actitudes raras que hacen que la gente lo mire raro.

2.- Intenta adoptar una actitud normal.

2.1.- No recuerda cómo era una actitud normal, cuando todavía era normal.

2.2.1.- i.e. cuando todavía no tenía un ovario en el abdomen

2.2.- La actitud normal que adopta no es una actitud normal, sino una parodia de una actitud normal.

2.2.1.- Como si a un actor le dijeran: actúa como una persona normal, PERO MÁS.

2.3.- ¿Cómo es una actitud normal?

2.3.1.- ¿Dónde coloca los brazos al andar una persona normal?

2.3.2.- ¿Cómo mueve los hombros al andar una persona normal?

2.3.3.- ¿Hacia dónde mira al andar una persona normal?

2.3.4.- Etc.

3.- De tanto intentar andar normal por la calle, se le enredan las piernas con el paraguas y se cae al suelo.

3.1.- Entonces sí que la gente le mira.

3.2.- Algunos se ríen.

3.3.- Una chica con buen corazón le ayuda a levantarse.

3.2.- A él le da todo tanta vergüenza que por un momento se olvida de que tiene un ovario en el abdomen.

3.2.1.- Pero solo por un momento.

4.- Durante el resto del camino hasta casa ya no le importa que la gente le mire raro por la calle.

4.1.- Tiene sucias las manos.

4.2.- Tiene roto el pantalón a la altura de la rodilla.

4.2.1.- Y en la rodilla tiene un rasponazo que sangra un poco.

4.3.- Tiene un dolor en el hombro que espera que no sea nada.

4.4.- Tiene la cara caliente

4.4.1.- Por la vergüenza.

4.4.2.- Por el golpe.

4.4.3.- Por tener un ovario en el abdomen.

4.4.4.- Porque la gente le mira raro por la calle.

5.- Llega a casa y ya no tiene que intentar ser normal.

5.1.- Es entonces cuando se comporta con más normalidad.

5.1.1.- Coloca los brazos donde le da la gana.

5.1.2.- Mueve los hombros como le da la gana.

5.1.3.- Mira hacia donde le da la gana.

5.1.4.- Etc.

6.- Todo esto Fluzo lo ve desde su rincón, y no le importa demasiado.

6.1.- Que es exactamente como tiene que ser.